viernes, 3 de marzo de 2017

LALALAND VS. MOONLIGHT

Al finalizar la gala, Lalaland: City of Stars se situaba con un total de seis estatuillas:
-Mejor director: Damien Chazelle.
-Mejor actriz: Emma Stone.
-Mejor fotografía.
-Mejor banda sonora.
-Mejor canción original.
-Mejor diseño de producción.




Sin embargo, Moonlight se llevaba:

-Mejor guión adaptado.

-Mejor actor de reparto: Mahershala Ali.
-Y MEJOR PELÍCULA.







Aquí se abre un gran debate.

Por un lado Lalaland narra la historia de Mia, una de las muchas aspirantes a actriz que viven en Los Angeles en busca de su sueño. Esta se gana la vida como camarera mientras se presenta a montones de pruebas de casting. Sebastian es un pianista que vive de las actuaciones que le salen, y su sueño es llevar su propio club donde rendir tributo al jazz más puro.
Los destinos de Mia y Sebastian se cruzarán y se enamorarán, un vínculo que hará florecer y luego poner en jaque las aspiraciones de ambos. En una competición constante por buscar un hueco en el mundo del espectáculo, la pareja descubrirá que el equilibrio entre el amor y el arte puede ser el mayor obstáculo de todos. 
La película es una obra musical, repleta de impresionantes momentos y que pone al jazz como protagonista, de una manera que todos podemos entender, aunque no seamos expertos. Apreciamos la agonía y el éxtasis de la producción musical, de la composición, de la interpretación, de la búsqueda de la fama, de las giras musicales, de los ensayos, llevados por excelentes actores e intérpretes. Habla sobre el logro de metas e ideales cuando estos están impulsados no solamente por cada quien, sino también por el amor altruista de una persona cercana que da complemento y fortaleza en los momentos en los que se hace necesario. Es una reflexión sobre la vida misma y eso hace que muchas personas lleguen a identificarse con los personajes en todo momento y sientan lo que el director pretende transmitir.
En mi opinión, merece totalmente la pena.
Sin embargo, por otro lado tenemos a Moonlight, que narrala vida de Chiron. Este es un chico afroamericano que crece en uno de los barrios más conflictivos y violentos de Miami. Desde su infancia, pasando por la adolescencia, hasta llegar a su etapa adulta, Chiron lucha por encontrar su lugar en el mundo, en un ambiente donde la violencia no da tregua. A medida que pasan los años, el joven vive una constante e intensa lucha interna, para descubrirse a sí mismo. Además de sufrir un constante acoso escolar, el fantasma de la homosexualidad se hace presente en la vida de Chiron. En su camino explorará la masculinidad, la sexualidad y tendrá que hacer frente a los conflictos de su desestructurada familia.
Esta película trata dos de los temas mas actuales hoy en día: el racismo, el estereotipo afroamericano y la homosexualidad. Quizá para mucha gente es una película que no resulta en absoluto atractiva, pero si es necesario verla. Transmite unos valores increíbles valores desde el comienzo hasta el final. La película se divide en una especie de capítulos divididos a su vez en las tres etapas vitales del ser humano: infancia, adolescencia, madurez. En cada uno, el director deja al espectador con ganas de más, de descubrir un poco más del protagonista de la película. Rompe con todos los estereotipos convencionales y racistas. Muestra la cruda realidad a través de unas escenas y unos diálogos fascinantes y un final impactante.
Mientras que en Lalaland aparece ese amor cliché que a la mayoría del público le gusta, Moonlight habla del amor, de un amor más verdadero si cabe. Por todo ello, era un justa ganadora en los Oscars 2017. 

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